El carnaval es una celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, con fecha variable (desde finales de enero hasta principios de marzo según el año), y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y fiestas en la calle. A pesar de las grandes diferencias que su celebración presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol.
El carnaval está asociado principalmente con el catolicismo, y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas protestantes usualmente no celebran el carnaval o tienen tradiciones modificadas, como el carnaval danés. La celebración del carnaval más grande del mundo es el Carnaval de Brasil y la más larga es el Carnaval de Uruguay, pero muchos otros países tienen importantes celebraciones, como la que se celebra en Italia, en el Carnaval de Venecia.
Los etnólogos encuentran en el carnaval elementos supervivientes de antiguas fiestas y culturas, como la fiesta de invierno (Saturnalia), las celebraciones dionisíacas griegas y romanas (Bacanales), las fiestas andinas prehispánicas y las culturas afroamericanas. Algunos autores consideran que para la sociedad rural, fuertemente estructurada por el cristianismo, el tiempo de «carnestolendas» ofrecía mascaradas rituales de raíz pagana y un lapso de permisividad que se oponía a la represión de la sexualidad y a la severa formalidad litúrgica de la Cuaresma.
El denominador común de todos los CARNAVALES en el mundo son y han sido, la limpieza general y a fondo. Es la ocasión en que se revuelven todos los armarios y todos los rincones de la casa y se encuentra uno con su pasado.
Cuando los CARNAVALES no se habían comercializado aún y convertido en espectáculo, lo que se hacía era disfrazarse con las ropas viejas propias o ajenas que uno encontraba en los baúles cuando emprendía la gran limpieza anual de la casa marcada por la cuaresma (para los romanos el mes de febrero es el de la limpieza; y los musulmanes también empiezan su Ramadán con la limpieza general).
Hoy nos podemos dedicar a los lujos y esplendores del CARNAVAL, porque tenemos superado ya el gran problema de la higiene que pasaba cuentas cada pocos decenios diezmando la población.
Era obligado una vez al año, antes de la primavera, sacar todos los trastos viejos de casa, repellar los desconchones de las paredes, encalarlas por dentro y por fuera y dejarlo todo reluciente para cuando los dioses pasasen la solemne inspección en sus carrozas navales sobre las que danzaban los fieles en su presencia.
Por eso en unos CARNAVALES las escobas y los barridos son grandes protagonistas, y es un honor y señal de buen augurio tener la escoba como pareja del baile.
En otros CARNAVALES se da salida ritual a la rivalidad entre vecinos tirándose a la cabeza unos a otros los trastos que salen de la limpieza de las casas. Esas rivalidades se han reconducido hacia la chirigota, los concursos y las grandes competiciones de cuadrillas, peñas y escuelas de samba.
En todos los CARNAVALES se da jovialidad a la limpieza general poniéndose trapos que ya no se llevan, y se aprovecha para vivir unos días en unos hábitos que no son los propios y con unas caretas que no nos corresponden.
Es necesario también urgentemente sanear nuestra alma. Cambiar de alma por unos cuantos días para ventilar nuestro espíritu. Necesitamos emigrar a otras formas de personalidad y conducta, para que cuando retomemos la nuestra, nos alegremos de recuperarla.
Hola ami excelente tu entrada sobre el carnaval hiciste un genuino trabajo con remonte histórico dándole tu particular y buena narración, me gusta mucho esa originalidad quetienes al escribir.Yo recuerdo de mi infancia que solíamos sacar los baúles de mi madre buscando vestidosy accesorios para disfrazarme de señora, siempre quise ser adulta y jugaba con misvecinitos y mis primas. Como me divertía, lo jugábamos en nuestras casas y después a ordenar el desorden hecho. Lo único que me cohibió del carnaval de adolescente que un pretendiente me persiguió por la calle para mojarme, ahí perdió su chance, jaja nunca me gustó jugar carnaval al menos que yo participara.De adulta una vez en casa de mi cuñado me agarraron y me lanzaron a la piscina con ropa y todo (perdón en tres carnavales), me lo han hecho, eso me pasa por chichi raquera, Total bien venido el remojon. Ya creo que esos carnavales con bombas de agua no se ven sino entre lo chicos en el parque. Felicidades por tu originalidad en la narración. Besos. TQM
Me encanta tu espacio, lo bien que lo haces, y te documentas muy bien, todo con mucho gusto y elegancia, me gustaria, si no te importa que me explicaras como pones eso fondos tan bonitos.Abrazos desde Tenerife con mucho cariño.
Buen trabajo y precioso fondo.He conocido tú espacio a través de mi prima Loli..Saludos desde mi Tenerife natal